Ya nada ni nadie me hace daño.
Ya he superado
el odio y el rencor.
Mi más preciado tesoro, las musas.
La luna Selene mis musas. Lo más bonito-
De este viaje, poder cantarle al amor.
Las musas son muy coquetas –
y se hacen tiaras preciosas.
Con las flores que después –
De flores serán cerezas.
Ellas serán las novias, de los poetas.
Para ellos sus esposas amorosas.
Donde encuentran inspiración.
Sábanas blancas y esponjosas.
Que se deshacen, cuando hacemos el amor.
Hay musas de tardes plomizas.
Hay jornadas de nubes grisáceas
De llantos de lluvias, y amarguras.
Las musas tristes y grises del desamor.
Sus colores violetas y malvas.
Son los colores, de las puestas de sol.
También en los llantos, se esconden
Las musas tristes. Y las bellezas.
Como también son sutilezas.
Los perfumes y aromas de una flor.
Son las musas caprichosas.
A veces vienen, otras se van.
A veces casi nunca, me abandonan.
Otras muchas, otras veces, dichosas.
Son ellas genios y geniales estrofas.
Puras como las gotas de roció
En los pétalos y sépalos de las rosas.
Son las musas las ninfas-
De los versos y de las prosas.
De todas las cosas bellas.
Y otras muchas hermosas.
En verdad me regocijo. De tener el privilegio.
De tener a buen recaudo, a las musas glamurosas
Que me vienen visitando.
Siguen siendo atrevidas, divertidas más que artistas.
Por eso me cuesta tanto olvidarlas.
Si no siguiera escribiendo, ayudado por las musas.
Me sentiría indignado.
Y seguramente fracasado.
Cuantos ángeles y musas, aun me siguen visitando.
Ser el ser que eres, sutil gentil, ingrávido.
Cual pompa de jabón volátil, grácil y frágil.
Las musas libertarias, me hacen fácil lo difícil.
Y me enseñan
cada día.
Lo duro y lo bonito del camino recorrido.
Mis sueños de volar dormido.
Los labios rojos que no he besado.
La noche es larga en su regazo.
Amor de un hombre, enamorado.
Ahora si son las musas.
Las que están hablando.
Me encontraron un día llorando.
Me enjagüe las lágrimas sollozando.
En la noche las encontré trasnochando.
Siempre son ellas, y me están consolando
Sera verdad y el camino, se hace caminando.
Serán las musas ellas, me siguen añorando.
En cada versó y poema, en cada prosa.
Mi alma y mi ser, mi cuerpo.
Mi luz blanca y mi aura etérea
A golpes de bellas palabras.
Mi alma mis musas, me están desnudando.
Es por eso que, en la noche, me siento.
Muy grande, muy lleno, Muy afortunado.
De tener entre bambalinas a las musas.
Dentro de mí, siempre a mi lado.
Cuantas batallas a tu lado
Con orgullo yo he ganado.
Yo tu siervo tu prelado y con esto he terminado.
Gracias por haberme leído. gracias por haberme escuchado.
